viernes, 17 de junio de 2016

País de boludos

   La variada riqueza comunicativa de la lengua castellana se multiplicó a través del mestizaje con las diferentes culturas indio americanas a raíz de la invasión de aquellos territorios, lo que demuestra una vez más que lo que enriquece a las civilizaciones es la mezcla, la colaboración, no el aniquilamiento. De ese modo el mismo término puede hacer referencia a realidades muy diferentes según el país donde te encuentres.

   Así por ejemplo Cuba sería  un país de boludos si los cubanos utilizaran mayoritariamente calzado de puntera redonda, mientras que Uruguay alcanzaría esa categoría si la mayoría de su población fuera adolescente o el Salvador si generalizadamente los salvadoreños tuvieran un alto  nivel adquisitivo. Es cierto que la acepción más generalizada es la que se le da en Argentina o República Dominicana, de necio o estúpido, más similar a la también uruguaya de lerdo, parsimonioso o irresponsable, lo que a la  postre significa que hay más países de necios o estúpidos que de adolescentes o de adinerados.

Para comprender toda la extensión del problema y los peligros de ser un país de boludos quizás sea necesario escuchar las reflexiones del malogrado cantor y pensador argentino, Facundo Cabral, más familiarizado y conocedor del alcance del término.





   A pocos días de unas nuevas elecciones volveremos a ver hasta que nivel de boludez vuelve a escalar un país donde parecen no importar la corrupción ni los derechos sociales  y priman la especulación y el enriquecimiento a cualquier precio. 

   Y en esta boludez no hay género, todos podemos ser igual de bolud@s al elegir a los gobernantes del país.

viernes, 6 de mayo de 2016

Modelos erróneos


   El infinito potencial de la naturaleza humana nos brinda el privilegio de, practicamente y dedicándole los esfuerzos adecuados, poder ser o hacer cualquier cosa, o imitar, e incluso superar, cualquier modelo que nos planteemos seriamente. Los únicos límites a esa infinitud de posibilidades son los que nos marcamos con nuestros propios pensamientos y actitudes, pues, aunque nos parezca difícil de creer, querer es poder en muchísimas más ocasiones de las que nos podríamos imaginar; y los que impone el propio sistema, a veces con normas, tradiciones o imposiciones tan absurdas, decrépitas y reaccionarias como ocupar cargos por designación divina y de modo hereditario.

   Habitualmente los principales intereses de las sociedades son los destinados a perpetuar sus estructuras esenciales de funcionamiento, es decir a mantener los privilegios de los ricos y poderosos a pesar de todas las modificaciones que se puedan introducir como consecuencia de la presión social.

   Para lograrlo utiliza toda las estrategias a su alcance, y entre ellas potenciar las pretendidas bondades,  ejemplaridades y oportunidades del propio sistema.  Uno de los modos de crear un halo de perfección sobre su funcionamiento, y hasta de convertirlo en justo, necesario, único e inevitable es fabricar modelos ideales y casi idílicos de sus posibilidades, que son ensalzadas y exaltadas por todos los medios, desde los voceros y medios de difusión hasta las instituciones y mecanismos de prestigio creados al efecto. De ese modo, a nivel individual, se nos presentan figuras y triunfadores que certifican el éxito de los métodos que nos rigen; mientras que a nivel colectivo los paradigmas del paraíso suelen ser países de referencia.

    Analizar entre los modelos individuales sería interminable, pues hay tantos como facetas se quieren fortalecer, pero digamos que generalmente están relacionados con triunfos deportivos, económicos y científicos, pero jamás con materias relacionadas con la reflexión crítica, que es la que realmente permite mejorar. En cuanto a los modelos colectivos, los voceros oficiales de este país normalmente alaban la supremacía de tres, y proclaman sus paradisiacos logros y ejemplaridad a imitar.  Sobre los vínculos nazis de las todopoderosas multinacionales alemanas nos podemos extender otro momento, así como del pasado corsario y esclavista de la Graciosa Corona británica. 

   Ahora incidiremos en la más venerada y poderosa potencia del sistema, los Estados Unidos de America, pero no analizaremos su perpetuo bipartidismo que somete a los lobbies toda acción política trascendente, ni tan siquiera haremos referencia a los abusos, injerencias y explotaciones del imperio yanky en resto del mundo, tan sólo nos limitaremos a reflejar una de las más letales, obsesivas y enfermizas creencias de una sociedad manipulada y sometida al miedo hasta la extenuación con la misma intensidad que nos quieren imponer a nosotros, la de pensar que la posesión de armas garantiza las libertades y la seguridad personal. 

    Aunque no hay cifras oficiales, porque la hipocresía dominante en el mal considerado país de las libertades oculta tras los velos de la opacidad las realidades que no le interesan, se calcula que en los Estados Unidos hay más de 300 millones de armas en manos privadas, más de una por habitante, si bien sólo la mitad de ellos las poseen, aunque un 70 por ciento de ellos admite haber disparado alguna vez; y es que en USA hay más tiendas de armas que gasolineras y es tan habitual relajarse los fines de semana jugando en sus típicas boleras como practicando tiro. Las crecientes cifras de ventas superaron en 2013 los 16 millones, más de 40.000 al día, incluyendo sábados, domingos y festivos. Semejantes datos y tan amplia presencia de armas se traduce en más de 30.000 muertes al año como consecuencia de disparos. 

   Uno de los principales artífices del  floreciente negocio de la muerte es la conocida como Asociación Nacional del Rifle (RNA) que conforma un lucrativo lobby con la cultura e las armas y se opone a cualquier tipo de restricción en su comercialización.

    La última iniciativa de estos peculiares defensores de las libertades y del negocio de la muerte para ganarse a los más jóvenes no tiene desperdicio:



Más vídeos en Antena3


   Precisamente a finales del pasado mes de abril un nuevo incidente involucraba a un niño de dos años con un arma y la muerte de su madre. Al parecer el infante viajaba en el asiento trasero de un vehículo acompañado por un hermano mientras la madre de ambos conducía, acompañada de su propia madre como copiloto, cuando se quitó el cinturon para hacerse con un arma que se había deslizado por debajo del asiento para a continuación disparar a travésdel mismo y herir mortalmente a su progenitora. El arma pertenecía al novio de la madre, agente de seguridad, así que, como en otros casos, se podía cuestionar donde estaba, pero no su legalidad.

   Los hechos sucedieron el 28 de abril, y en apenas los siete días previos habían ocurrido otra decena de incidentes con armas y menores  causando diversos heridos, mientras que en el total de 2015 más de 340 personas murieron en USA como consecuencia de disparos de menores. Considerar estas muertes accidentales en un país donde acceder a un arma es tan sencillo y donde la televisión vomita diariamente decenas de escenas donde se disparan armas y se asesina con ellas con una facilidad pasmosa y de un modo que hasta parece natural es poco menos que una broma, porque forma parte de la esencia cultural de la muerte que pretenden implantar desde niños en ese modelo erróneo que nos pretenden vender como idílico.

  Tres días antes del "fortuito accidente" norteamericano tuvo lugar en la provincia de Toledo otro incidente de tráfico, como tantos otros que suceden en este país, entre dos turismos. Los conductores eran un guardia civil y un marroquí, y la única diferencia existente entre ambos es que uno iba armado y el otro no. Pues bien, en la natural ofuscación y cabreo por lo sucedido, el que llevaba el arma asestó, no uno, sino tres tiros al inerme. Obviamente esto es España y el propietario legal del arma era el guardia civil. Los reaccionarios voceros del sistema ya apuntan que el guardia civil dió positivo en consumo de cánnabis... Desengañémonos lo que matan con la extrema facilidad de apretar un gatillo son las armas de fuego. Tal vez Caín mató a Abel con  la quijada de un burro, pero con la comodidad que nos invade, en tu momento de  mayor ofuscación, ¿te imaginas haciendo lo propio?... 

   Quita, quita, para que vas a esforzarte, además de mancharte las manos de sangre, con lo rápido, limpio y sencillo que es apretar un gatillo.  

miércoles, 27 de abril de 2016

Si no fuera por...

   Como cada año por estas fechas la Agencia Tributaria ha iniciado la campaña de la Renta, correspondiente al ejercicio anterior, para que los contribuyentes cumplamos con nuestras obligaciones fiscales, y como cada año ha puesto en marcha una campaña en los diferentes medios de difusión para tratar de concienciarnos de la necesidad de que apoquinemos mansamente lo que nos corresponda. Este es uno de los spots televisivos de la campaña actual.

   Es conmovedor comprobar como tratan de elevar la importancia de nuestras aportaciones para la existencia de servicios públicos de todo tipo hasta convertirnos en los protagonistas de sus posibles carencias. Los convincentes y justos argumentos resultarían más convincentes si no fuera por algún que otro "si no fuera" que no citan en los spots publicitarios y que serían vitales en la necesaria cadena de solidaridad a la que hacen referencia. 

   El primer si no fuera sería con respecto al destino de nuestos impuestos. Ahora que la deuda de España, gracias  rescates bancarios, despilfarros, corrupción y nefastos gestores, supera levemente el Producto Interior Bruto (PIB) anual, es decir, toda la riqueza que es capaz de generar el país en un año, uno de cada tres euros de tus impuestos se dedica a pagar esa deuda y los intereses que genera. Gracias a la reforma constitucional realizada en 2011 por PSOE y PP, ese pago es prioritario sobre cualquier otra necesidad, y aunque nos muramos de hambre, de falta de asistencia sanitaria o de ignorancia. 

   La gran mayoría de nuestros políticos no tuvieron ningún inconveniente en sacrificar el bienestar de los españoles para satisfacer los intereses de las grandes entidades financieras porque ellos han hecho de la política su profesión y su modo de trepar a las poltronas tanto públicas como privadas que componen el extenso entramado de cargos, instituciones y parafernalia que sustentan el corrupto sistema, y a los que se dedican la mayor parte de los otros dos euros de tus impuestos, quedando actualmente las migajas realmente para tratar de restañar las crecientes injusticias sociales.

   Sin duda existen muchos "si no fuera" más pero por no extendernos hasta el infinito citaremos que sus mensajes para animarnos a la solidaridad fiscal serían más creibles si no fuera porque los propios políticos que nos gobiernan azuzan a los abogados del estado, muchos, como la propia vicepresidenta del gobierno, más dedicados a su crecimiento político que a defender los intereses del país, a mantener que lo de que "hacienda somos todos" es tan sólo un slogan publicitario y que determinadas figuras e instituciones están más allá del bien y del mal. 

   Esa cadena de necesaria solidaridad, la profundidad de su mensaje, sería hasta loable si no fuera porque muchos de sus transmisores, a los que además se les llena la boca de patrioterismo, eluden cuanto pueden sus impuestos, cuando no están implicados de lleno en los llamados papeles de Panama, y no sólo en este infausto país, sino en todo el planeta, porque el sistema es global, y su corrupción también. 

domingo, 17 de abril de 2016

Demasiado tarde

   El pasado jueves 14 de abril un mosso de escuadra asesinó de tres disparos a su pareja sentimental para acto seguido suicidarse con un cuarto disparo. Los hechos sucedieron en la localidad barcelonesa de Sant Feliu de Llobregat, pero bien pudieran haber ocurrido en cualquier población española e incluso del planeta porque hay excesivos desalmados y asesinos que toman decisiones demasiado tarde, cuando el mal que han hecho sus actuaciones previas es de difícil reversión, o irreversible del todo. Así el mosso, presunto asesino, se disparó demasiado tarde ya que de haberlo hecho antes su pareja aún viviría y las personas cercanas a ella se hubieran ahorrado el dolor de perder a un ser querido en circunstancias inesperadas.  

   En situaciones tan drásticas es evidente la relación directa entre el acontecimiento de los hechos y la decisión tardía, pues si el asesino se hubiera matado previamente no podría haber causado ningún mal posteriormente. Quizás el más paradigmático ejemplo de ello sea Adolf Hitler quien si en vez de suicidarse en 1945 lo hubiera hecho una veintena de años antes, mientras estaba en la cárcel escribiendo su mediocre libro Mi lucha y estableciendo las bases del nacismo, la humanidad se hubiera ahorrado mucho dolor y muerte. Aquí, como en todo, el poder del actuante es directamente proporcional a los estragos que puede causar con sus actuaciones y decisiones, y aunque no siempre se vea la sangrienta espectacularidad de sus resultados puede ser tan perjudicial como letal, y en este sentido algunos de sus actos se producen demasiado tarde.

   Tal vez el último ejemplo de estas nocivas tardías decisiones haya sido la dimisión del ministro de industria José Manuel Soria. Sin duda ha sido demasiado tarde, y no ya por los dineros que haya podido distraer al fisco español, habilidad muy extendida entre los grandes patriotas de este, y de otros países (cada cual en el suyo), de ahí la proliferación de paraísos fiscales y de instrumentos para evadir impuestos a nivel mundial, sino porque los cuatro años del personaje al frente del ministerio de industria, energía y turismo han sido desastrosos, al menos en materia energética, destruyendo las avanzadas políticas sobre energías alternativas establecidas por los gobiernos de Zapatero, creando el impuesto al sol, incrementado las tarifas eléctricas y potenciando el uso de energías fósiles fomentando las prospecciones petrolíferas y el fracking, además de defender la reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña. Todos ellos méritos más que suficientes para formar parte de lo que el periodista Ernesto Ekaicer denomina cuatrienio negro de Rajoy que ha hecho retroceder a España hasta cotas del más profundo franquismo.

   Otro personaje que protagonizó este cuatrienio negro y actuó demasiado tarde fue Alberto Ruiz Gallardón que para cuando dimitió como ministro de justicia ya había dinamitado la igualdad en su impartición con la implantación de tasas y había establecido las bases para regalar a los registros de la propiedad todas las posibilidades de negocio que encierran los registros civiles, así como sus nuevos y costosos sistemas de sotfware informático. También Ana Mato dimitió demasiado tarde como ministra de Sanidad, no ya por sus prebendas con la Gürtel sino por los destrozos en el sistema sanitario publico español generados por sus actuaciones; aunque sin duda el mayor responsable de todo ello es el propio Mariano Rajoy, que colocó a todos los demás en sus puestos de poder. Sin duda su decisión de dimisión o de paso al limbo político llegará demasiado tarde para todos los que le hemos sufrido en este país y el planeta en general.

   A pesar de que nuestras decisiones no son trascendentes para tantas personas, sí lo son para algunas por eso deberíamos tratar de no tomarlas demasiado tarde, y es que a veces un lo siento, un te quiero o unas palabras de reconocimiento no sólo ahorran dolor sino que producen felicidad.

   Espero que los votantes del PP no tomen demasiado tarde la decisión de no votar a un partido impulsado por el dinero de la corrupción y las políticas antisociales y de desigualdad para enriquecer a unos pocos, pues corren el riesgo de acabar como el ex presidente José María Aznar quien se ha convertido en el único político que apoyó la ilegal guerra contra Iraq que aún no ha admitido esa ilegalidad y el error que supuso. Claro que también ha acabado enriqueciéndose, e incluso defraudando a Hacienda, y tal vez esas sean algunas de las aspiraciones de quienes respaldan al PP. 

   Impidamos, dentro de nuestras posibilidades, tomar las decisiones demasiado tarde.


jueves, 17 de diciembre de 2015

El único debate triunfante de Rajoy

    Tras el cara a cara ante el líder del PSOE Pedro Sánchez, en el que Mariano Rajoy trato de ocultar su nulidad para defender la creciente corrupción que salpica a su partido y la pésima gestión de un gobierno que ha incumplido sistemáticamente sus promesas electorales y desmantelado el estado de bienestar incrementando las desigualdades y la pobreza del país, bajo la exacerbada indignación de haber visto insultado su honor; las hordas populares en pleno secundaron y magnificaron el incidente para hacer más densa la cortina de humo que velara las evidencias de un líder mediocre, una corrupción sistematizada y una gestión clasista y favorable a las élites, pero la realidad fue que los insultos y la falta de respeto  procedieron del propio Rajoy, así que fueron sus propios deméritos los que hundieron aún más su decrépita participación en el debate.

   Casi 48 horas después el candidato Rajoy realizaba diferentes actos electorales por sus tierras pontevedresas cuando un joven de 17 años le agredió con un fuerte puñetazo en el rostro.




El uso de la violencia física es injustificable, excepto tal vez para preservar la propia vida, así que Rajoy salió triunfante es este debate y todos los demás candidatos, medios, comentaristas y generadores de opinión respaldaron al líder del PPy condenaron la agresión. Por unas importantes horas preelectorales el presidente del gobierno tuvo una generalizada solidaridad en la adversidad por parte de gran parte del electorado, si bien dentro de los sueños inconfesables de bastantes de ellos podrían tener cabida situaciones parecidas, no, como dice la caverna mediática, espoleada por las críticas políticas, sino por su despectivo gobierno con los desfavorecidos y las políticas sociales. Los más radicales ya pretenden utilizar el incidente para endurecer las medidas antiescrache y otros modos de protesta ante los políticos, fortificando aún más sus figuras por si las crecientes corruptelas desveladas enardecen los ánimos ciudadanos.

De momento el candidato Rajoy ha conseguido colapsar todos los medios de difusión con el incidente, ascendiendo, desde los infiernos de la corrupción y la mentira, a la categoría de martir, de tal modo que el rendimiento electoral del incidente para los populares puede ser muy beneficioso.  En este sentido históricamente se han producido, y se producen, los llamados atentados de falsa bandera con los cuales países o facciones provocaban incidentes que atribuían a sus presuntos enemigos para de ese modo justificar futuros conflictos y actuaciones. Los norteamericanos son expertos en ello y así provocaron la guerra de Cuba acusando falsamente a España de hundir uno de sus barcos, y pretextos similares les sirvieron para meter sus narices en diversos  conflictos, entre otros la guerra de Vietnam e incluso no están nada claros los atentados de las torres gemelas que abrieron la espita para combatir el terrorismo en cualquier lugar del planeta estratégico económicamente.

Puede resultar retorcido tratar de desviar la atención de lo esencial con espectaculares maniobras de distracción,  pero también lo es planificar tramas de corrupción, enriquecimiento ilícito y financiación ilegal, y ahí están colapsando los juzgados españoles. Lo innegable es que, al menos durante unas horas, Rajoy ha pasado de ser un villano encubridor de corrupción y generador de miseria social a ser un martir heroico capaz de encajar ejemplarmente una brutal agresión, cuando un presunto y liviano insulto le desarboló por completo. Un desafortunado puñetazo no debe eclipsar cuatro años de violencia y desprecio pepero contra los desahuiciados, los dependientes, los parados y los desfavorecido y minorias políticas en general, o sea todos menos su mayoría absoluta. 

Feliz y meditado voto.

martes, 15 de diciembre de 2015

Indecencia y macarrismo

Las hordas populares han estallado de indignación ante el presunto insulto que Pedro Sánchez, candidato del PSOE, profirió a su amado líder y presidente del gobierno, Mariano Rajoy, en el cara a cara electoral celebrado ayer. Lo cierto es que Sánchez argumentó que los casos de corrupción que han salpicado al gobierno, y salpican al partido popular, inhabilitan a Rajoy para ser presidente del gobierno, porque para ocupar ese cargo se debe ser una persona decente y “usted no lo es”. La contundente afirmación provocó el inicial estupor del candidato popular para más adelante estallar en una insultante indignación, que recordaba mucho a la de Jordi Pujol en el parlamento catalán con la apocalíptica amenaza de que si se destapaban sus corruptelas caerían todas las ramas y los nidos.

La acusación provocó una nueva variante gestual en el poemático rostro del presidente, que entre guiños, muecas y tics parecía debatirse, como en sus comparecencias públicas habituales, entre sentir asco o producirlo, para finalmente vomitar un atropellado discurso en el tildaba la intervención de su rival de ruin, mezquina, miserable y deleznable, y casi de darle por muerto políticamente.

Entre las monolíticas reacciones de los dirigentes populares cabe destacar las de Soraya Sáenz de Santamaría, por ser la previsible menina en la sombra que sustituya al prejubilado Rajoy, que ha acusado a Sánchez de practicar “macarrismo” político y ha vaticinado la pérdida de muchas opciones para continuar en política del candidato socialista.

Tal vez Sánchez no haya estado todo lo elegante que requiere una actividad pública, pero es que a lo largo de toda la legislatura (e incluso toda la historia del PP) la elegancia ha quedado aplastada por la mayoría absoluta y por la prepotencia insultante de muchos de sus componentes, incluidos sus diputados, ministros, dirigentes y portavoces que han menospreciado, ninguneado e incluso vejado a sus iguales políticos y a la ciudadanía en general, así que ninguno de ellos puede exigir lo que no practica. Por otra parte el progresivo dominio de las apariencias sobre las esencias ha desembocado en la imposición de una corrección política con la que se diluye cuanto es molesto.

Que te acusen de indecente puede ser un insulto, o no tanto, porque la decencia puede ser tan subjetiva como la belleza o cualquier otra cualidad discutible. La Rae define la decencia como:


  1. f. Aseo, compostura y adorno correspondiente a cada persona o cosa.

  1. f. Recato, honestidad, modestia.

  1. f. Dignidad en los actos y en las palabras, conforme al estado o calidad de las personas.

Según para quien, puede ser indecente usar minifalda, fumar en público, tomar el sol en top-less o no creer en el mismo dios o tener similares normas morales. Desconozco los motivos de Rajoy y del PP para sentirse indignados. Pretender engañar a los electores con mentiras, tratar de encubrir corruptelas, planear desequilibrios e injusticias sociales, intentar favorecer a los más poderosos, planificar el fin de lo público para el beneficio privado,... puede ser indecente tan sólo con pensarlo, pero lo que es macarrismo, ruin, cruel, miserable y deleznable es hacerlo, y el PP de Rajoy y Sáenz de Santamaría lleva toda la legislatura bordándolo. Cuatro años más de mediocre gobierno popular, más que indecente sería insultante por mucho que se indignen.

viernes, 4 de diciembre de 2015

El mayor, e irrebatible, acierto del Partido Popular

    Desde que en 1989 se fundara el Partido Popular sus responsables han tomado muchas decisiones. La primera tal vez fue refundar Alianza Popular creada en 1976 y liderada por Manuel Fraga para congregar a muchos ex-jerarcas franquistas bajo unas siglas democráticas que les permitieran seguir controlando el juego político, y a la par recoger al resto de las tendencias de derechas y rebañar los restos centristas dejados por el cadáver de la UCD, la otra gran opción de los más moderados herederos de la larga travesía franquista.

    Manuel Fraga, el insigne gallego de la localidad lucense de Villalba, famosa por sus capones, volvió a ser el líder de la nueva formación. Fraga había sido, a su vez, famoso por, entre otros cargos ocupados en el régimen dictatorial, ser ministro franquista de información y turismo o embajador en Londres, y entre otras acciones, bañarse en la playa de Palomeras tras caer en la zona restos de armamento nuclear o proclamar que la calle era suya, en 1976, cuando era ministro de la gobernación y vicepresidente del primer gobierno de la transición, y tras prohibir una manifestación del primero de mayo en Vitoria. 

    El renovadamente democrático líder político gallego había logrado hasta entonces ocultar las esencias fascistas y franquistas de su creación política bajo el disfraz de la democracia y trasladó esa máxima a su remodelada secuela a la que continuó asignando la engañosa denominación "Popular", sustituyendo el protagonismo de la evocadora "Alianza" por la innovadora "Partido", y mutando de su antiguo nombre para dejar de ser una confederación de partidos para convertirse en único. Se afianzaba así el Partido Popular con el incombustible Manuel Fraga Iribarne al frente para unos pocos meses después encontrar en José María Aznar el perfecto heredero de su legado nombrándole presidente y pasando el veterano lucense a ocupar la presidencia honorífica. En 2004 Mariano Rajoy sustituyó a Aznar en las riendas del PP, continuando la labor iniciada por Fraga de velar por los intereses de los poderosos, mantener la unidad de una grande y libre y continuar con la pulcra, y casi legendaria, memoria del franquismo (que también parecen honrar Albert Rivera y su Ciudadanos desde hace ya dos lustros, aunque parezca recién nacido), ignorando la de los cien mil muertos que aún siguen enterrados en las cunetas de este país. Incluso las prácticas contables se mantuvieron, al menos hasta que se descubrieron los tejemanejes de Luis Bárcenas y los sobres con dinero negro.

    Durante todo este tiempo ese partido que nos gobierna con un desprecio total hacia los más desfavorecidos, sean trabajadores, parados, inmigrantes, dependientes, enfermos, estudiantes, jubilados,... y una entrega enfermiza a los poderosos, sean banqueros, empresarios, obispos, especuladores, mafiosos y ladrones de guante blanco en general, ha tomado múltiples decisiones, para algunos acertadas en ocasiones, para otros no tanto ni tantas veces, puesto que todo es subjetivo. 

    Lo que sí es objetivamente el mayor, e irrebatible e incuestionable, acierto del Partido Popular desde sus primeras andanzas, y aunque en los últimos 25 años ha remodelado siete veces su logotipo ha sido mantener en él la silueta de la gaviota, pues representa la esencia con la que gobiernan. Podían haber elegido un buitre, por su carácter carroñero o por la segunda acepción recogida en el diccionario,  Persona que se ceba en la desgracia de otro, como demuestran las políticas del gobierno Rajoy; podían haber elegido un cerdo, una rata, una vívora, e incluso un gusano, o una hiena (el perro me parece demasiado noble para incluirlo en una lista de animales detestables) por las cualidades negativas figuradas de esos animales y que colorean el corrupto sistema de especulación y desigualdad que rige nuestra sociedad; pero por una vez tuvieron la visión global de un animal que, más allá de sus cualidades naturales, aúna las repugnancias que simbolizan todos ellos. 

    La gaviota, perenne emblema que representa al PP, no sólo es el ave voraz e incansable que se alimenta básicamente de lo que pesca, tal y como la define la RAE, sino que se comporta como un verdadero carroñero aprovechando los desperdicios de los pesqueros o rebuscando en los vertederos, tampoco tiene ningún problema en robar los huevos o capturas de otras aves, o de cualquier otro ser al que considere más débil en ese momento, incluidos turistas, niños o despistados. Así pues, aunque la gaviota tiene habilidades para poder cazar, se ha amoldado a la comodidad de ser carroñera, robar o utilizar cualquier otra estratagema para alimentarse. Lo mismo sucede con muchos dirigentes del PP, que aunque pueden trabajar para ganarse la vida, prefieren enriquecerse con corruptelas y artimañas carroñeras, tal vez por eso lleven la gaviota en su emblema. 

    Es cierto que el  creador del logotipo allá por 1989, Fernando Martínez Vidal, no se cansa de repetir que la silueta de la ave pertenece a un charrán, "una ave marina que vuela alto, no como la gaviota que es una ave carroñera que vuela bajo, y va comiendo basura". Pero el propio PP reivindica el mayor acierto de su historia y en sus estatutos confirma que su logotipo: «está integrado por las palabras Partido Popular cobijadas bajo un símbolo que representa una gaviota con las alas desplegadas».No hay duda, no es una ave marina, sino carroñera, y sólo en un vertedero de Madrid hay censadas más de 10.000. Me pregunto si Bárcenas, Granados, Rato, y otros tantos insignes peperos están incluidos en ese censo...

   No te olvides repasar los méritos de cada uno de ellos, y de quienes les avalan, amparan y encubren,  antes de votar el próximo día 20.